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EXPOSICIÓN DE PINTURA EN CALI PARA CIEGOS ROMPE LA TRADICIÓN DE "NO TOCAR" LAS OBRAS

EXPOSICIÓN DE PINTURA EN CALI PARA CIEGOS  ROMPE LA TRADICIÓN DE "NO TOCAR" LAS OBRAS Al pintor Jorge Iván Restrepo, que ni siquiera usa gafas, se le ocurrió pintar para las personas que no pueden ver y no las dejan tocar los cuadros. La cara de su novia Lucía García está dibujada en las manos de Marlon Marín Granados. Con ese mismo tacto, este ciego de nacimiento, llegó emocionado a una exposición de pintura.

Es la primera vez en 32 años que palpa el arte porque los cuadros están hechos para quienes no pueden ver. A su lado, Lucía, una abogada, también disfruta de esa sensación de encontrar formas, volúmenes y profundidad.

"No vemos el color ni la luz, pero tenemos la imaginación para coger detalles y la voz para comentar lo que sentimos. Yo percibo la fuerza del rojo", dice.

Esta pareja llegó por la curiosidad de conocer "Contacto", la primera colección pictórica para invidentes en Cali. El autor es Jorge Iván Restrepo, quien ni siquiera usa gafas ni sabe leer braille, pero quiere que esa población no sea una desplazada del arte.

A la exposición no solo están invitados los ciegos. A los videntes se les pone una venda negra en los ojos con la idea de replicar la frase del cuento: "Para verte mejor". La idea es que empiecen a encontrar historias a través de su tacto y también a entender la dimensión y vivencias de quienes no tienen el sentido de la vista.

Luis Vásquez, un arquitecto, llegó a vendarse. "Vine a tocar las pinturas y a escuchar qué dicen los invidentes para entender cómo perciben este medio de comunicación". Restrepo, quien estudió dibujo y pintura en Cali, se graduó como agrónomo en la universidad Zamora de Honduras en 1982. Volvió a Colombia, pero se regresó a ese país, donde está al frente de un centro de biodiversidad.

Los cuadros son abstractos, de un solo color, claro, hechos en acrílico y tienen relieves, porque no se trata de que los asistentes adivinen qué es, sino de expresiones o sentimientos, dice Restrepo.

A los invidentes les piden que primero palpen la pintura y luego lean el título en braille que está a un lado de cada cuadro. "Todo nació porque hace un año estaba ideando una guía para un museo cuando me puse a pensar en cómo haría un ciego para compartir las emociones de una exposición. En estos sitios no se permite que la gente se acerque y menos toque los cuadros. De modo que esta propuesta rompe ese esquema", cree Restrepo.

En agosto pasado, en Honduras, el autor lanzó la primera exposición para ciegos denominada "Más allá de lo tangible". Y este mes, el Centro Cultural Comfandi de Cali incluyó su trabajo en las exposiciones. Wilson Perea, un invidente que quiere ser un locutor famoso y recorrió la obra, siente que hay que seguirle metiendo las manos al arte.

"Hay que sentir el poder de los colores y aprender a disfrutar lo que dicen estos relieves", dice Rodrigo Herrera, quien quedó con baja visión cuando siendo bebé cayó de cabeza en una cuna.

Son pasos hacia una dimensión desconocida y promisorias para los invidentes. Eso cree Ana Patricia Córtez, estudiante de sicología, quien con su baja visión, vislumbra que pronto de las manos de los ciegos saldrán historias del alma, con unos colores nunca vistos.
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